- Mis ideas las inspira el deseo, y de este surgen las narraciones. Como oraciones dirigidas a algún Dios, “por favor, que ocurra esto…” Este es el motor incendiario de mi narrativa. Si tuviera que definir el deseo, sólo podría encontrar su ubicación aproximada, se me dan mal las definiciones. Este se encuentra un paso por detrás de la razón, por supuesto, pero también una zancada por delante del instinto. Sí, porque controlamos “a placer” el deseo, lo alejamos de los instintos.
Mara González de Ozaeta